Introducción



16/08/2004
Si 2/3 partes del mundo viven en el hambre, entonces, amigos, no hace falta ser muy inteligentes para comprender que el problema que aquí tratamos no es la inmigración que llega a España sino la voluntad política de que "todo siga como está" o, aún peor, parafraseando a Aznar en su fallida campaña 2004 –y, ¡oh, casualidad! al slogan de “El Corte Inglés”- “vamos a más”. Esto es, que nadie pondrá una piedra sobre otra desde allí arriba para que los de abajo vivan un poco más dignamente.
Ni marxismo ni 8/4, que la revolución desde arriba, abajo y desde el costado, como tanto se intentó durante todo el siglo XX trajo males mayores y quebraderos de cabeza –léase: nacionalismos, insurrecciones sangrientas, guerras mundiales.-

Ni individualismo ni fenómenos colectivos, tampoco señores, sin atajos, las cosas como son: si el sida afectara a Europa como afecta a África sin duda veríamos avances mayores en cuanto a su prevención, tratamiento y/o cura. Pero no. Que los pobres negros del África, los Sudamericanos, los Pakis, Chinos, etc., pueden reventar que, Europa, mientras tenga las arcas y alacenas llenas, ni siquiera vuelve la cabeza. ¡Con lo bien que se está en Benidorm! ¿Qué más da que el la costa de enfrente los otros se lanzan al agua desesperados?
Eso sí, en España los norteamericanos se pueden quedar a trabajar sin necesidad de tener "los papeles" en regla, los Suizos que vienen a vivir a Barcelona no son inmigrantes, son Suizos.

Tres “árabes” barbudos viven en un departamento y en la reunión de la comunidad del edificio se arma un pogromo, en cambio toodos los alemanes son Willkommen en Mallorca, pueden tener sus propias reglas y, si fueran musulmanes, estoy seguro que la isla tendría más mezquitas que Istambul...