Estopa venenosa



Sacó la cabeza por la ventanilla -¿Por dónde tiro para Cornellà?-

-Por ninguna parte. ¿Qué se te ha perdido allí?-
-No sé. Anoche no pude dormir. Estaba entre agotado y nervioso, y antes de irme a la cama tuve la mala idea de escuchar varias veces “Pastillas de freno”.
Yo lo miré con desconfianza.
-No sabes lo que fue aquello: una condena. Me pasé toda la noche repitiendo ese estribillo entre el sueño y la vigilia. La canción habla de la precariedad laboral actual, de la esclavitud moderna.-
“Son las hermanas del capitalismo” pensé para mis adentros. Nunca me animo a lanzar en voz alta esos comentarios porque me suenan muy setenteros, es probablemente un discurso trillado y rancio, como las tachas y las hombreras, pero con el que me siento muy identificado.
Cuando volví a levantar la vista descubrí que alguien estaba intentando cantar a mi lado.
-Déjalo ya, ¿no? ¿Quien canta eso?-
-No te lo vas a creer. O tal vez si, pero no me critiques: Estopa.-
Estopa suena a los quillos de Hospitalet o a los mascachapas de Valencia, con el pelo engominado y una vespa chillona. Suena a testosterona, porro y cerveza.
Volví la vista y él me miraba fijamente.
-Todo empezó con “Vino tinto” hace algunos años, después en Menorca oí “El del medio de los Chichos” y “Por la raja de tu falda”. Fue una caída en espiral. Los hermanos Muñoz y yo no tenemos nada en común, -aclaró- es más, no me va nada todo ese rollito. Pero no se si ese rostro de demonio de David o su voz de papel de lija, me atrapó. Decididamente fueron las letras. Ahora tienen un nuevo trabajo “Voces de ultrarumba” y yo tengo un nuevo problema.-

Mejor empiezo de cero. Vamos por partes. Cornellà del Llobregat es un suburbio barcelonés acosado por un río putrefacto. No un lugar idóneo para ir en busca de respuestas. ¿Qué me ha pasado? ¡Estoy irreconocible!
Otra vez me descubro bajo la ducha hablándole al espejito de acero inoxidable. Doy asco. Pero es cosa sabida que mi vida privada, hundida entre la vanidad y el miedo al ridículo, no es incumbencia de nadie. Cuando finalmente me arropo en la toalla y calzo mis chinelas me escucho a mí mismo decir: “Que mal repartido esta el mundo desde el primer mes de enero, porque este juego dura un segundo y gana el que marca primero”. Es “Vacaciones”, a los de Cornellà mejor no oponerles resistencia...