El poder de la chusma


25/11/2005
Arde Francia. 28.000 coches incendiados, 17.000 contenedores de basura achicharrados y 5.760 casos de daños a bienes inmuebles. Estas fiestas cualquier francés estaría encantado de decorar su árbol navideño con la cabeza –o las bolas- de Jean-Francois Cordet. El Perfecto pasó tristemente a la fama por llamar “chusma” a los habitantes de los barrios periféricos más pobres.

Hace más de un año, en este mismo blog, publiqué el artículo “Islamofobia barcelonesa” que narraba cómo los catalanes habían dejado en los 70’s a los inmigrantes andaluces y murcianos llegados a la ciutat comtal en las afueras de la ciudad, dentro de inmensos los suburbios de armigón, lejos de su vista. Curiosamente el tren que los traía era apodado “el TransMiseria”...

Durante toda la primera semana de Noviembre los canales de TV de España se preocuparon, no en indagar las verdaderas razones por las cuales sucede esto en el país vecino, cosa que nunca llegamos a saber –no sea que nos den ideas a los inmigrantes- sino porque no suceda aquí, en casa. El titular más publicado fue “¿Es posible que pueda extenderse la ola de violencia a España?”
En Madrid o en Barcelona los alcaldes o las organizaciones se reunieron con colectivos de inmigrantes preocupados porque los muchachos se queden tranquilitos.

No pasó nada, en Valencia ardieron varios coches pero como los valencianos son medio pirómanos, no se disparó la alerta en las negras tintas de los periódicos.
Por si las moscas Zapatero les pidió a los polis que, mientras en algunos barrios de París reinara el toque de queda, aquí en España tanto el Barrio Chino barcelonés como la Ruzafa valenciana sean más vigiladas. ¡Si tenías la piel morena no podías encender ni un puro tranquilo!

Resulta escandaloso y patético que la cuna de la revolución de 1789 reprima con armas de fogueo y toques de queda a quienes, como dijo un abuelito franchute por TV, están efectuando “una reivindicación justa mediante un método discutible”.
Todos los pobres queremos igualdad de oportunidades y todos los marginados luchamos como podemos contra la discriminación: éste es el poder de la chusma.

Leyendo “El amante bilingüe”, la previsible novela de Joan Marsé, me encuentro al comienzo del “Cuaderno 3” la siguiente frase "me tomó por un charneguillo de los muchos que entonces infectaban el barrio... mi aspecto desastrado hicieron el resto." Escandalizado cierro el libro por la mitad para abandonarlo definitivamente. En la portada leo “Colección de autores españoles e hispanoamericanos”, aquello me asombra aún más por el tinte xenofóbico del texto que constantemente cosifica al inmigrante como una bestia inculta, analfabeta y maloliente. Asombrosamente el texto fue Premio Ateneo de Sevilla en 1990, un mal año para la literatura, evidentemente. Pero entiendo todo cuando leo el apellido del director de la colección, Borràs Betriu y los de su consejo de redacción: Arbó, Plans, Pujol, Vilaró....

Podrán editar o mandar, producir bazofia o decir que la violencia de la segunda generación de inmigrantes de aquí y de allá es inexplicable, es animal, es antipatriótica. Pero fíjate que aún así, con todas las herramientas a entera disposición, no convencen.