Divina comedia


Octubre del 2004. Cataluña recibe la mayor inversión de Fomento del Estado, la mayor tajada, un 19,10% para la zona. El Estado invierte, parte y reparte, beneficiando no precisamente a las regiones más deprimidas. Es que no podemos decir que Cataluña sea la más pobre de las comunidades autónomas, pero sí la más desagradecida. ¿Cómo es posible que la Generalitat acepte ese dinero y después continúe con toda su dinámica separatista y de desprestigio hacia el Estado español?
Nadie pretende ponerse aquí a defender al Estado español. Dios nos libre. De hecho, nadie nos librará de su inagotable fuerza. Pero, ¿quién firma el acuse de recibo de esos 1.472 millones de Euros? ¿Quién es ese/a caradura? Y después da la puñalada por la espalda...

Si verdaderamente la Generalitat y todas las entidades políticas catalanas pretenden tirar por tierra a España y conseguir su misión separatista, deberían, por lo menos, rechazar cualquier ayuda económica que provenga del supuesto Estado invasor.
Nada más lejano, esa tierra de fariseos –buenísimos comerciantes- sabe muy bien como jugar. ¿Cómo lo invertirán? Tan sólo espero que el ideólogo de ese triste error que fue el Forum 2004 haya quedado fuera de la ventanilla de acogida de proyectos...

Cataluña, lugar maravilloso, seguramente invertirá els diners en acción social, sin lugar a dudas apaliará el problema de la falta vivienda y sus precios exorbitantes... O tal vez intentarán aliviar los seis meses de espera que padecen los pacientes destinados al quirófano del CatSalut regalándoles a cada uno de ellos una señera con un Visca Catalunya bordado. Tanto pelear por tener un sistema de sanidad autónomo y mirad que mal lo han hecho, ¡para ese viaje no hacía falta esas alforjas, señores!
A mi siempre me ha extrañado el victimismo catalán hasta que supe interpretarlo dentro de su género.